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sábado, 1 de mayo de 2010

Hoy es uno de esos días


Hoy es uno de esos días en los que al despertar, me sentí perdido.
Todo comenzó al abrir los ojos y darme cuenta, que con el paso del tiempo, han sido mis decisiones las que me han llevado hasta este punto, ya no importa el como ni el cuando llegue, ni si fue por orgullo, pasión, despecho o amor, no importa .
Me levanto, miro al suelo, veo como mis ilusiones, una a una se hacen añicos cual copas de cristal, al sentir la cruda realidad que este suelo, frío y duro les ofrece. Yo, en un último intento por salvarlas, cierro los ojos y me lanzo precipitadamente y el brusco choque me hace sentir la dureza de su frialdad, esta me recorre todo el cuerpo y es en ese preciso instante, estando tirado, abrazando los restos de todas mis ilusiones, con la mirada perdida, cuando mi cuerpo se rompe en llanto.
Las lágrimas recorren mis mejillas, me abrazan e intentan limpiar de mi cuerpo todo resto de duda, inseguridad y dolor. Poco a poco, siento como todo pasa, mi cuerpo se va tranquilizando, lentamente me incorporo, me abrazo las rodillas, hundo mi cabeza en estas, solo escucho el silencio.
Al abrir los ojos, soy consciente de todo, el llanto se aleja para dar paso a la tranquilidad, pero esta no me da sosiego, calma o paz, todo lo contrario, me hace sentir vacío, sin espíritu, incompleto, aprieto mis ojos cegados por las lágrimas y escucho algo.
Un ritmo, dos sonidos, uno grave, otro agudo, el sonido va in crescendo, lo que al principio era un débil susurro, toma fuerza hasta convertirse en un clamor de guerra. Mi corazón grita, con todas sus fuerzas, como si en ello le fuese la vida, se acelera, siento que me duele, más que doler quema. Me quema el dolor que he mantenido oculto en mi corazón durante demasiado tiempo y ahora este, incapaz de retenerlo por más tiempo, lo bombea fuera de él, llegando a todo mi cuerpo.
Con la mano me oprimo el pecho al notar que me falta el aliento, me siento débil, cansado de luchar en contra de mis propios sentimientos, acallándolos, intentando olvidarlos.
Me dejo caer sobre mi lado derecho, siento como el quemazón cesa, el tiempo se para y por un instante no se donde estoy, la habitación se ha perdido o me he perdido yo en ella, no importa, solo deseo olvidar, olvidarlo todo.
Solo deseo olvidar, que hoy es uno de esos días, en los que me desperté soñando contigo.