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martes, 23 de noviembre de 2010

La Red Social ¿Sabemos encajarla?


El día siete de Enero de 1990 mis padres decidieron llamarme Manuel, toda la infancia que he pasado en Huelva, mis familiares, amigos, conocidos, enemigos me han llamado por mi nombre, Manuel (bueno los enemigos no), si me tenían cariño, un diminutivo como Manu u otros apelativos cariñosos, ya dentro del ámbito familiar, me lo demostraban.

Desde siempre he tenido mejor (con mejor quiero decir, más estrecha) relación con la familia de mi madre que con la de mi padre y de pequeño recuerdo que me daba mucho coraje el tener como primer apellido el de mi padre, pero bueno, ¿Qué importaba si nadie se sabía mis apellidos?, ¿Si nadie sabía quién era yo?, ¿Mi vida no traspasaba más allá de los muros de mi casa, mi escuela y algún que otro sitio al que acudir con mis amigos. Pero hoy, después de ver la película “La Red Social”, me he dado cuenta de todo lo que ha cambiado la situación, no sé si la gente es consciente, pero en este momento todo aquel que accede la red no solo esta accediendo a una “red social”, pienso que es el acceso a un nuevo mundo, podría decirse que la vida 2.0 a día de hoy han supuesto un cisma en la vida común, hace poco que me he suscrito por la incitación de un amigo 1.0 que en principio fue 2.0 (lo conocí mediante Facebook) a Twitter y sinceramente me ha entusiasmado hasta un punto que no sé si muchos lo comprenderán, no es el hecho de estar en una vida “de mentira” o una realidad “alterada” como muchos opinan, a la hora de hablar de las redes sociales más bien pienso que todo esto es el preludio del gran cambio.

Antes he iniciado el post identificándome, diciendo mi fecha y lugar de nacimiento, pero eso a día de hoy es una información que regalé y digo regalé pues la di libremente a la red social, la compartí y no solo eso, compartí mi aspecto, los sitios que visito, mis gustos, ya sean musicales, literarios, físicos, mi estados sentimentales o más que sentimentales anímicos, pero fue recíproco, otros lo hicieron conmigo. Y a decir verdad , comprendo perfectamente a todos aquellos que se muestran contrarios a la red social, comprendo muy bien aquellos temen la red, que piensan en ella como una intromisión a la privacidad, que es un riesgo, que hemos perdido parte de la vida conectados al ordenador…. Todos hemos escuchado mil y un bulo a cerca de la redes sociales, pero es a día de hoy cuando creo plenamente en ellas. La semana pasada estuve en Huelva y paseando por la Calle Concepción, vi que el instituto de artes estaba promocionando su Facebook mediante una pintada de código QR en la pared de una fachada en obras, no solo me impresionó como futuro comunicólogo o publicista, me emocionó el ver ese cambio, el saber que al sacar mi Blackberry pudría acceder a ese sitio web, sentí que ellos habían iniciado una conversación conmigo, que el detonante comunicativo estaba allí, el nuevo modelo de promoción, el ver en ese punto una franja de nueva publicidad below the line y obviamente me he suscrito.

Pero a pesar de toda mi pasión a las redes sociales, a los blogs, a los espacios de promoción (debido a que si este país en la vida 1.0 no nos permite mostrar lo que podemos ofrecer a la sociedad, tendremos que acudir a la 2.0), creo que todas estas herramientas se nos escapan de las manos a muchos (me incluyo), pues el problema no creo que resida en la estigmaticazión de estas redes sociales, sino en la normalización, en que las nuevas generaciones sean educadas de forma mediada, no se les prohiba ver telebasura, acceder a Internet, sino que se le enseñe el como hacerlo, como trillar la información, como poder encontrar conocimiento, diversión y ser capaz de combinar con una vida 1.0, pues todas las trabas que se pongan a este cambio inevitable lo único que harán será entorpecer el curso natural de la sociedad.

Muchos pueden ver en este post una contradicción con el anteriormente publicado, “Interconectados”, el cual hacía una crítica a la sociedad tecnológica, pero a la hora de releerlo veo que lo que realmente quería expresar era la falta de formación y educación mediada en la sociedad actual, el no ser capaces de poder combinar nuestra vida 1.0 con una 2.0, sin perder una, volcarnos completamente en la otra y esto es simplemente porque no nos han enseñado a usarla, pues al parecer es más importante “Educar para la ciudadanía” que educarnos a ser capaces de usar lo que en un futuro será nuestro ocio, vida, nuestro trabajo o simplemente será una parte importante de nuestra vida.

Muchos tal vez no vean el cambio, pero es tan palpable que en muchos casos da miedo, da miedo y vértigo, el hecho que no sepamos en que se puede convertir todo esto, ¿Desaparecerá todo lo escrito para pasar a ser material audiovisual?¿Son los Smartphones, Blackberrys, Iphones, Skypes y las Redes Sociales una nueva apariencia a cuidar? Pues ese es otro punto a tener en cuenta, ¿Somos conscientes de a quiénes agregamos?¿Qué fotos subimos? O ¿Qué comentarios hacemos?, creo que no, pues si fuese así no se verían casos como el de ese hombre que fue despedido por despotricar de su empresa en Facebook ¿Pensó en su imagen o mejor dicho en su trabajo a la hora de escribir eso? Sinceramente creo que no y lo peor es que lo haría por no tener una educación mediada idónea.

Otros de los aspectos que han cambiado es el como nos llamamos, no sé si os habéis dado cuenta, pero a cuantos de vuestros amigos llamáis a día de hoy por su nombre completo ( o al menos os lo sabéis), por sus apellidos, por los nombres de sus avatares, cuanta gente esta en vuestros móviles con más datos de un simple nombre, este es un cambio que nos indica que la ola en la que estamos subidos aún no ha tomado la forma definitiva, la por muchos vaticinada web 3.0, que no sabemos como será pero sí sabemos que llegará. Como parte de la sociedad, como agente modelador y modelado, me he sumado al cambio y prueba de ello es que para muchos de mis amigos soy Manu Infante, para algunos desconocidos Manuel Infante o simplemente Infante, creo que a día de hoy mi padre estará satisfecho, pues el tiempo le ha dado la victoria.